Mitja Marató de Sitges

El pasado domingo día 10 se celebro la 33 Mitja Marató de Sitges y esta vez, por fin, la pude hacer.
Durante muchos años he ido a como espectador, una carrera que siempre me ha llamado la atención. Una distancia suficientemente grande como para que el reto de hacerla sea tentador, la primera carrera del año y cómo no, correr en mi casa, en mi Sitges natal. Los últimos 4 años ha dado la casualidad que siempre he estado lesionado en esta época, ya sea por la operación de rodilla (la 5ª) lesión en el gemelo, lesión en el femoral, o el año pasado, rehabilitándome de mi lesión de hernia discal lumbar.

A medida que iba entrenando y veía que podía correr con facilidad 10, 12, 15km pensaba que podía intentar correr aunque fuera una vez en la vida 21km, era una distancia totalmente psicológica, pero era mi reto… necesitaba hacerlo para volver a sentir que lo podría hacer como cuando tenía 17 años.
Hace unos 4 meses corrí 21km por la montaña, y no os podéis ni imaginar lo feliz que fui ese día, reto conseguido!
Desde ahí me planteé seguir entrenando una distancia parecida, pero sin llegar nunca a los 21km, no quería forzar.
Como mucha gente, al terminar el año, me propuse los nuevos propósitos para el 2016 y uno de ellos era correr una media maratón. El día 3 de enero, y aún con la resaca de las navidades de por medio, volví a correr por la montaña los deseados 21 kilómetros y la molestia en la espalda fue mínima, ahí supe que el día 10 iba a hacer mi primera media maratón… lo tenía muy claro.
Días antes a la carrera, me dolía todo, lumbar, gemelos, tobillos, cabeza, los nervios y el ansia por correr hizo que tuviese molestias psicosomáticas que eran solo fruto de mis ganas por competir, pero que por suerte, no era más que eso, nervios.
La gran cita llegó, el domingo día 10 de enero fui con unos amigos a correr, y nos propusimos mantener un ritmo constante cercano a 5min/km para ver cómo íbamos.

Desde el primer segundo de carrera, uno de mis amigos estuvo pendiente todo el rato del gps, de ir a la velocidad que queríamos. Yo no miré el gps en ningún momento, solo quería disfrutar de cada metro corrido, miré todo el rato al público que nos vino a animar, creo que vi yo a más personas de las que a mi me vieron, es normal, ¡yo estaba cumpliendo un sueño!
Cuando pasamos por el kilómetro 10, el tiempo fue de 49 minutos, 1 minuto por debajo del tiempo previsto, la cosa iba bien, el reto estaba cada vez más cerca. Últimos 11kilómetros y ya lo tenía, el factor psicológico iba a ser clave. El recorrido es un poco aburrido, 2 vueltas a un mismo circuito donde gran parte del tiempo es por el paseo marítimo y callejeando un barrio alejado del pueblo hasta una carretera que delimita el pueblo de Sitges. Kilómetros para no pensar mucho en nada, para no agobiarse y seguir disfrutando de la carrera, cada vez quedaba menos. Cuando por fin vimos el cartel del kilómetro 18, nos propusimos ir un poco más rápido, 4:45min/km, 4:40min/km, las piernas ya notaban el cansancio de 1h30min corriendo, pero la ilusión era tan grande que en ese momento no sentía nada más que una emoción tremenda.
Llegamos al último kilómetro, la velocidad aumenta corriendo a 4:10min/km cuando paso por delante de mis padres y soy yo quien con un grito les aviso, ¡pare, mare! Mi madre, exclamó, Albert hijo mío! Guapo! Vamoooos!
Llega la última curva, 200metros para la meta, y ahí estaba mi mujer con mis dos hijos. Ares preparado para venir conmigo hasta la línea de meta. Cogí la manita de Ares y con una sonrisa de oreja a oreja, cruzamos la meta juntos en 1h42min, fue sin duda, el mejor momento de toda la carrera.
Una vez han pasado 48horas y veo que no tengo molestia, creo que vamos a proponernos seguir con las carreras, mientras no haya dolor ni lesión, esto no debería parar.

¡Gracias infinitas a todos/as los que me habéis apoyado!