¿Automotivación o supermotivación?

A través de las redes sociales y en el día a día veo como muchas personas se automotivan o quieren automotivarnos con frases de alto contenido positivo. Me parece estupendo en momentos de crisis en los que estamos viviendo, que nos queramos autoconvencer de lo bien que estamos, de lo genial que va a ser nuestro día, de la felicidad tan bestial que desprendemos (como futuro psicólogo no voy a entrar en detalles de si esto es realmente un signo de falta de autoestima y poca confianza o no, que podría ser,  jeje ).

Todo este estado de automotivación o supermotivación lo quiero trasladar al deporte. Soy preparador físico deportivo, me dedico al entrenamiento personal y casi cada día estoy con personas que hacen deporte. Estas personas tienen una vida, un trabajo, una familia, amigos, algo… y todo eso hace que sus emociones puedan variar en un segundo. Si nos centramos en las personas que hacen deporte de forma habitual y aún más, en los que compiten (da igual el nivel: desde el que gana, pasando por el que tiene que retirarse o el último clasificado, todos) vemos que su estado de motivación también fluctua mucho.

Desde hace un tiempo, sigo en redes sociales a una de las mejores psicólogas deportivas que creo que hay actualmente en el país, se llama Rocío Pomares y en su web y canal de youtube nos habla de lo importante que es gestionar las emociones en deportes como el Pádel (en el que ella se ha especializado). Yo como amante del deporte en general, aunque desde hace unos años intento practicar triatlón, voy a exponer este caso en deporte en general, intentad aplicarlo vosotros al vuestro.

Muchas veces empezamos una carrera, un evento, una actividad, con un exceso de motivación. Creemos que eso es bueno, pero quizás no somos conscientes de que nos puede pasar factura. Excesivo nervio, excesiva euforia, excesiva intensidad, no siempre pasa lo que comento, pero me estoy refiriendo a un porcentaje muy alto en personas que practican deporte. Si comenzamos con este exceso de euforia, posiblemente tengamos más probabilidades de lesión, de nervios, de pensar en exceso en la prueba, en definitiva, de no disfrutar.

Es evidente que no podemos ir a una carrera con una motivación cero, para eso, nos quedamos en casa, pero muchas veces el exceso de motivación nos puede jugar una mala pasada. Desde aquí y como conclusión os animo a intentar buscar nuestra zona de activación óptima, esa en la que nos sintamos concentrados, motivados, confiados y en definitiva, disfrutando!

Feliz óptimo día!